Los pastores de La Mesta




En las Juntas ganaderas de La Mesta los dueños del ganado: el rey, los nobles y la Iglesia; contrataban a los pastores para la siguiente temporada.

El contrato del pastor para una temporada incluía:
  • La alimentación.
  • Una determinada cantidad de dinero por cada cien ovejas, que podía variar de unos años a otros.
  • Una cantidad de trigo también variable en cada temporada.
  • La quinta parte de las ovejas nacidas en el rebaño durante su cuidado.
  • La séptima parte de los quesos producidos.
  • La piel y los huesos de los animales despeñados durante las caminatas.

Tenían también otros privilegios:
  • Mantener un pequeño ato de ovejas propias dentro del rebaño que debía cuidar.
  • No tener que prestar servicios como soldado en el ejército de su señor o del rey
  • Poseer licencia de armas para defenderse de los lobos y los cuatreros.

Los funcionarios de La Mesta y los pastores estaban muy mal vistos por los agricultores, pues muchas veces permitían que el rebaño se saliera de las cañadas y pastara en los cultivos. El odio de los agricultores a los pastores ha quedado grabado en coplas populares como las siguientes:
Pastores que guardáis cabras
y sois brutos animales
que os coméis las bellotas
y recorréis los jarales.
Los pastores no son hombres
que son brutos y animales
hacen sopas en calderos
y migas en los corrales.
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